Otkriti postovi

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イランの戦争 → 日本への影響 → 女性リーダーたちの苦しみ
問題の提起:
日本は中東から大部分の石油を輸入しており、その70%が現在戦争状態にあるホルムズ海峡を通過しています。 この海峡の閉鎖は、原油とナフサの価格上昇を引き起こしました。

影響:

TOTO(トイレとバスのメーカー):材料不足のため、新しいモジュラー式トイレの注文が停止されました。

輸送と食品産業: ディーゼル燃料と肥料のコストの上昇は、輸送コストと食品価格の上昇につながります。

青森県の温泉:27年前に設立され、オーナーは「戦争が主な原因」と言い、5月に閉店する予定です。

政治的背景:
先月、日本の初の女性首相として再選された高井早苗首相に、次のバランスを見つけるよう求められています。

トランプの圧力: 「イランを打倒することが優先事項である」という立場への反応。

日本経済の防衛: 13.4兆円の経済対策が実施されました。

市民の忍耐: 生活費が高いという感覚が高まる中、対策の効果はまだ見えていません。

戦争は兵士だけでなく、家族、中小企業、おばあさん、浴場の製造業者、地元の温泉にも影響を与えます。

女性のリーダーは常に批判にさらされています。 高井首相の失敗は広く報道される一方で、彼女の成功は過小評価されがちです。

真の力は軍事力ではない。 それは選ぶ力です。

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Solo el 15% de las empresas en Marruecos están dirigidas por mujeres, el 15% no es un techo, es un síntoma.

Cuando leo que solo el 15% de las empresas en Marruecos están dirigidas por mujeres, no siento que esté ante una simple estadística. Siento que estoy ante un diagnóstico. Un termómetro que mide la temperatura de algo más profundo: la distancia entre el talento femenino disponible y las oportunidades reales que una sociedad está dispuesta a ofrecer.

No se trata de una incapacidad femenina. Cualquier observador honesto sabe que las mujeres marroquíes llevan décadas siendo el motor silencioso de la economía informal, de la gestión doméstica, del pequeño comercio y de la educación de la siguiente generación. El problema no es la falta de capacidad, sino la falta de condiciones.

Las tres paredes invisibles.

Desde mi perspectiva, este 15% revela tres barreras estructurales que pocas veces se nombran en los informes oficiales.

La primera es la doble jornada. En Marruecos, como en gran parte del mundo, sigue recayendo sobre las mujeres la responsabilidad casi exclusiva del cuidado de hijos, personas mayores y el hogar. Intentar construir una empresa cuando tu día laboral empieza dos horas antes de salir de casa y termina tres horas después de volver es sencillamente agotador. No es falta de ambición; es falta de tiempo.

La segunda barrera es el miedo al riesgo financiero. Las mujeres acceden menos al crédito bancario, y cuando lo hacen, suelen pedir cantidades más pequeñas y con más garantías personales. La razón no es que sean menos emprendedoras, sino que el sistema financiero sigue premiando redes de contactos y avales que históricamente han estado en manos masculinas. Emprender sin colchón financiero es una apuesta que pocos hombres aceptarían, y sin embargo se le pide a ella.

La tercera es la invisibilidad de los referentes. Un chico joven en Casablanca o Tánger crece viendo hombres al frente de empresas, fábricas y proyectos tecnológicos. Una chica, en cambio, ve mujeres en puestos de apoyo, administración o recursos humanos. Para liderar una empresa, primero hay que poder imaginarse en ese lugar. Y si nadie como tú lo ha hecho antes, la imagen cuesta más trabajo construirla.

No es resignación, es transformación en marcha.

Ahora bien, no quiero que este artículo suene a lamento. Porque si he aprendido algo al observar el caso marroquí es que el cambio está ocurriendo, aunque más lento de lo que sería deseable. He visto cooperativas de mujeres en zonas rurales que empezaron vendiendo aceite de argán puerta a puerta y hoy exportan a Europa. He conocido ingenieras que dejaron multinacionales para fundar sus propias startups tecnológicas. He leído sobre asociaciones de mujeres emprendedoras que están creando sus propios fondos de inversión porque los bancos les dieron la espalda.

Ese 15% no es un techo definitivo. Es un dato que duele porque muestra lo que aún falta, pero también lo que ya está en movimiento.

¿Qué haría falta para llegar al 50%?

Desde mi opinión, tres cosas concretas. Primero, políticas públicas que no se queden en discursos del 8 de marzo: guarderías en zonas industriales, líneas de crédito con garantías parciales del Estado para mujeres, y formación en liderazgo financiero desde el instituto. Segundo, un cambio cultural que empiece en casa: educar a hijos e hijas en la misma responsabilidad doméstica para que ella no cargue sola con el doble turno. Tercero, que los hombres que ya lideran empresas entiendan que no es caridad: es inteligencia empresarial. Los equipos diversos toman mejores decisiones y abren mercados que los homogéneos nunca ven.

Mientras solo 15 de cada 100 empresas tengan una mujer al frente, Marruecos estará dejando dinero sobre la mesa, talento sin usar y futuro sin construir. No porque las mujeres no quieran, sino porque el tablero no está diseñado para que ellas jueguen en igualdad.

Pero si algo tengo claro es que las mujeres marroquíes ya no esperan permiso para emprender. Están encontrando atajos, creando redes, financiándose entre ellas y demostrando que el porcentaje puede subir. La pregunta no es si va a subir, sino cuánto vamos a tardar en quitar las barreras que aún lo frenan.

Porque un país con solo el 15% de sus empresas lideradas por mujeres no es un país que haya llegado a su tope. Es un país que todavía no ha desbloqueado su mejor versión.

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Del riesgo al poder: cómo las emprendedoras latinoamericanas están rompiendo el techo del capital.
Durante décadas, el relato del éxito femenino en Latinoamérica solía terminar en la gerencia media o, con suerte, en la fundación de una pyme familiar. Hoy, ese relato está mutando a una velocidad impresionante. Asistimos a un fenómeno silencioso pero revolucionario: mujeres que pasaron de fundar startups tecnológicas a convertirse en las principales inversionistas de la región.

No se trata solo de crear empresas, sino de tomar las riendas del capital. Y eso, en una región donde menos del 5% del capital de riesgo ha ido históricamente a equipos fundados solo por mujeres, es una auténtica disrupción.

El primer salto: emprender con tecnología:
El camino comienza con una generación de mujeres que entendió algo clave: la tecnología no es un sector, es un habilitador. Así nacen Kavak (aunque cofundada por una mujer, su impacto es innegable), Ahí (exits millonarios), Chiwi, Truora o Plata, muchas de ellas con liderazgo femenino en su ADN. Estas emprendedoras no abrieron tiendas de ropa ni consultoras tradicionales. Crearon plataformas, algoritmos y ecosistemas digitales escalables.

Y con la escalabilidad llegó el dinero grande. Por primera vez, mujeres latinas levantaron rondas Serie A, B y C. Empezaron a sentarse en consejos de administración. Dejaron de ser “las chicas con la idea bonita” para convertirse en accionistas mayoritarias.

El segundo salto: de vender a comprar
Pero lo realmente transformador es lo que viene después del exit (cuando venden su empresa o empiezan a generar retornos). Muchas de estas emprendedoras se han dado cuenta de un hecho incómodo: si no invierten ellas, otras mujeres seguirán siendo invisibles para el capital tradicional.

Así nace el femtech venture capital hecho en Latinoamérica. Nombres como Lorena Riera (Mountain Nazca), María Echecopar (ex Canastita), Constanza Larguía (Ex País Digital) o Ana Victoria García (Anncher) están liderando fondos o ángeles inversionistas enfocados en tecnología liderada por mujeres. No por caridad, sino por oportunidad: los datos muestran que los equipos diversos generan mejores retornos.

Estas nuevas inversoras no solo ponen dinero. Ponen experiencia, redes y credibilidad. Saben lo que es llorar por una nómina, negociar con venture capitals que las miran con escepticismo y construir desde cero. Eso es valor incalculable.

El impacto: fortunas propias, economía real:

El resultado es un círculo virtuoso. Mujeres que:

Crean riqueza tecnológica.

La reinvierten en otras mujeres.

Generan más startups tecnológicas.

Producen nuevas inversoras.

Esto está creando las primeras fortunas femeninas autogeneradas en la historia de la región. No heredadas, no fruto de matrimonios, sino del sudor, el código y la visión de negocio.

Y no es un fenómeno menor: en países como Chile, Colombia, México y Brasil, ya hay una masa crítica de mujeres con capacidad de escribir cheques de seis o siete cifras. Eso cambia el balance de poder en los directorios, en las salas de due diligence y, finalmente, en la economía real.

Me parece fascinante, pero también agridulce. Es fascinante porque demuestra que el talento femenino siempre estuvo ahí, solo que faltaban oportunidades y capital. Es agridulce porque todavía es una excepción, no la regla. El 95% del capital sigue en manos de hombres, y el camino para una emprendedora sigue siendo cuesta arriba.

Sin embargo, el simple hecho de que exista una generación de mujeres que pueda decir “yo fui emprendedora, ahora soy inversora” ya es un cambio tectónico. Porque ese ejemplo inspira a decenas de niñas que hoy están aprendiendo Python o finanzas en sus casas.

El futuro de las fortunas femeninas en Latinoamérica no será por herencia. Será por tecnología, riesgo y decisión propia. Y ese futuro, por fin, empieza a escribirse en femenino y en código abierto.

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The Female Advantage (That No One Talks About).

Time and again, I’ve seen women collaborate with AI in a more critical, more ethical, and more practical way than many male technical profiles.

Why?

They question before trusting: They don’t take AI outputs at face value. They verify, contrast, and doubt.

They apply, not just experiment: They’re not interested in "let’s see what happens." They care about "this helps me sell, save time, or communicate."

They teach others: When a woman learns a tool, she shares it. The network effect is enormous.

They set boundaries: They don’t automate for the sake of automation. They only adopt AI if it respects their values, privacy, and control.

This isn’t essentialism. It’s a clear trend in studies of technology adoption in female professional environments.

The "How" Matters More Than the "How Many"
A woman who uses AI to:

Translate her website into three languages.

Write her Instagram posts.

Analyze her customers’ satisfaction.

Automate invoice tracking.

…is collaborating with AI far more strategically than many companies that implement it without knowing why.

It doesn’t matter if women make up 30% or 70% of users. What matters is how they do it: with judgment, with community, and with a clear goal.


Women don’t need to be the majority in AI to transform it.

They need to choose to collaborate from their own logic: the logic of solving, of sharing, of doubting when necessary, and of embracing what works.

And that, exactly that, is what I’m seeing in networks like Women Entrepreneurs of the World. Not races to be first. Not an obsession with numbers. Just practice, mutual support, and real progress.

The question isn’t "how many women use AI?"
The question is "how many women are using AI to live better, work less, and make more decisions?"

And there, even if it doesn’t show up on the charts, women are winning.

"AI doesn’t understand gender. But women understand priorities. And we choose to collaborate with AI when — and only when — it serves us."

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Las mujeres y la IA: No es una cuestión de cantidad, es una cuestión de cómo.
Escucho a menudo preguntas como: "¿Cuántas mujeres usan IA?" o "¿Son las mujeres mayoría en la inteligencia artificial?"

Y yo siempre respondo lo mismo: la pregunta correcta no es cuántas. Es cómo.

La realidad de las cifras:
En términos globales, las mujeres no son mayoría ni entre las desarrolladoras de IA (≈25%) ni entre los usuarios intensivos de tecnología (≈45-50%). Tampoco lideran la mayoría de las startups del sector.
Pero las cifras, por sí solas, no cuentan la historia completa.
Porque cuando una mujer elige colaborar con la IA, no lo hace de cualquier manera. Lo hace con un propósito, con criterio y a menudo, con una ventaja silenciosa.

¿Cómo eligen las mujeres colaborar con la IA?

Desde lo que he observado (y acompañado en comunidades como Mujeres Empresarias del Mundo), las mujeres no se acercan a la IA por moda o por presión. Se acercan porque resuelve problemas reales:

Necesidad: Cómo usan la IA
Falta de tiempo: Automatizan tareas repetitivas (agenda, correos, facturación).
Sobrecarga administrativa: Crean asistentes que redactan, organizan y responden.
Pocos recursos económicos: Usan herramientas gratuitas o de bajo coste (Canva IA, ChatGPT, Notion AI).
Equipos pequeños: Externalizan tareas a la IA (traducciones, diseño, análisis de datos).
Necesidad de aprender rápido: Siguen tutoriales cortos, cursos prácticos, comunidades de apoyo.
No buscan "ser expertas en IA". Buscan que la IA les facilite la vida.

La ventaja femenina (que nadie nombra)
He visto una y otra vez que las mujeres colaboran con la IA de forma más crítica, más ética y más práctica que muchos perfiles técnicos masculinos.

¿Por qué?

Preguntan antes de confiar: No dan por bueno cualquier resultado de IA. Verifican, contrastan, dudan.

Aplican, no solo experimentan: No les interesa "ver qué pasa". Les interesa "esto me sirve para vender, ahorrar o comunicar".

Enseñan a otras: Cuando una mujer aprende una herramienta, la comparte. El efecto red es enorme.

Ponen límites: No automatizan por automatizar. Sólo incorporan IA si respeta sus valores, su privacidad y su control.

Esto no es esencialismo. Es una tendencia clara en los estudios de adopción tecnológica en entornos profesionales femeninos.

El "cómo" importa más que el "cuántas"
Una mujer que usa IA para:

Traducir su web a tres idiomas.

Redactar sus publicaciones de Instagram.

Analizar la satisfacción de sus clientas.

Automatizar el seguimiento de facturas.

está colaborando con la IA de forma más estratégica que muchas empresas que la implantan sin saber para qué.

No importa si son el 30% o el 70% de los usuarios. Importa cómo lo hacen: con criterio, con comunidad y con un objetivo claro.

Las mujeres no necesitan ser mayoría en la IA para transformarla.

Necesitan elegir colaborar desde su propia lógica: la de resolver, la de compartir, la de desconfiar cuando toca y la de abrazar cuando funciona.

Y eso, justo eso, es lo que estoy viendo en redes como Mujeres Empresarias del Mundo. No carreras por ser las primeras. No obsesión por las cifras. Práctica, apoyo mutuo y avance real.

La pregunta no es "¿cuántas mujeres usan IA?"
La pregunta es "¿cuántas mujeres están usando la IA para vivir mejor, trabajar menos y decidir más?"

Y ahí, aunque no salga en los gráficos, las mujeres van ganando.

"La IA no entiende de género. Pero las mujeres entendemos de prioridades. Y elegimos colaborar con la IA cuando y solo cuando, nos sirve."

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El Nuevo Oro Digital: Por Qué un Dominio .AI es Estratégico (Resumen)
Los dominios .AI han pasado de ser el código de país de Anguila a convertirse en el símbolo global de innovación en inteligencia artificial. En 2025, las transacciones de dominios .AI alcanzaron 27,1 millones de dólares, consolidándose como la segunda extensión más valiosa de internet tras el .com.

¿Por qué es tan importante un dominio .AI?
1. Señal de innovación y confianza: Un dominio .AI certifica instantáneamente que tu empresa está a la vanguardia tecnológica. El 34% de los profesionales tecnológicos asocia los sitios .AI con fiabilidad y modernidad.

2. Escasez extrema: Existen menos de 800 dominios .AI de 4 letras en todo el mundo. Nombres como Medex.ai se han vendido por 30.000 dólares. Una vez registrados, no vuelven al mercado.

3. Ventaja SEO global: Google reclasificó .ai como dominio genérico (gTLD) en 2023, lo que permite posicionar sin penalización geográfica en cualquier país.

Beneficios para una empresa de IA médica
Si tu empresa opera en salud (RCM, diagnósticos, agentes clínicos), un dominio .AI premium potencia herramientas clave:

Marketing automation (HubSpot AI, Salesforce Einstein): Las URLs cortas y memorables mejoran tasas de apertura y clics. Los dominios con palabras exactas se venden hasta 7 veces más caros.

Agentes de IA y LLM: Plataformas como Perplexity.ai o Claude.ai han legitimado la extensión como estándar de calidad. Un .AI genera percepción de seguridad y especialización.

Recaudación de fondos: El 98% de los inversores valora la credibilidad del dominio. Un .AI indica que eres una empresa "AI-First", facilitando rondas de inversión.

Retorno de la inversión (ROI)
Revalorización: El precio medio de reventa de un .AI saltó un 53,5% en 2025, hasta 155.000 dólares. Nombres como you.ai alcanzaron 700.000 dólares.

Reducción del CAC: Tener un dominio exacto reduce el coste de adquisición de clientes hasta en un 30% frente a la competencia.

Protección de marca: Si no compras tu dominio .AI, lo hará un competidor o un ciberocupador, multiplicando el coste por 10.

Conclusión
Para empresas de tecnología médica como Athelas, Commure o cualquier startup emergente, poseer un dominio .AI de 4 letras (como medm.ai) es equivalente a tener una oficina en el centro de Silicon Valley: una declaración de intenciones. En 2026, con el 70% de las organizaciones sanitarias usando IA activamente, el dominio correcto es la primera línea de tu código de confianza.

No es solo una dirección web. Es tu activo digital más estratégico.

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Leer el artículo sobre el Premio Europeo para Mujeres Innovadoras 2026, patrocinado por el EIC y el EIT, me ha llenado de esperanza y también de admiración. Y no es solo por los 300.000 euros en premios, que ya es una cifra impresionante. Es por lo que representa.
Desde Perú, donde las mujeres emprendedoras aún tenemos que romper el doble de barreras —falta de financiamiento, redes de contacto limitadas, y en muchos casos, la carga invisible de los cuidados—, ver que Europa apuesta de manera tan decidida por la innovación femenina es como mirar un faro.

¿Por qué me parece tan positivo? Primero, porque el premio no es un simple reconocimiento simbólico. El artículo menciona algo clave: acceso directo al EIC Accelerator, mentoría personalizada y visibilidad global. Eso es justo lo que más necesitamos las mujeres que tenemos una idea disruptiva pero nos falta el "puente" para escalarla. En Perú tenemos talento, creatividad y necesidad de soluciones, sobre todo en salud de precisión y economía circular. Pero nos falta ese ecosistema.

Segundo, porque me emociona especialmente la categoría para mujeres menores de 35 años y la nueva categoría del EIT para graduadas de sus comunidades de innovación. Eso demuestra que no se trata solo de premiar a quienes ya "llegaron", sino de construir una cantera de líderes. En mi país, iniciativas como "Ellas Hacen" o "Mujeres en Tech" son pasos pequeños pero valiosos en esa misma dirección.

Tercero, y esto es fundamental: el artículo dice que "la innovación con perspectiva de género no es una opción, sino una necesidad estratégica". ¡Cuánta razón! Cuando las mujeres innovamos, no solo creamos empresas. Creamos soluciones que toman en cuenta a familias, comunidades enteras, y especialmente a otras mujeres. No es casualidad que las áreas destacadas sean salud de precisión, descarbonización y deep tech. Son sectores donde el enfoque femenino puede salvar vidas y planetas.

¿Me postularía si pudiera? Claro que sí. Aunque no cumpla aún con el requisito de tener una empresa con dos años en la UE, este artículo me sirve como hoja de ruta. Me dice: "Mira, hermana, por aquí va el camino. Forma tu red, busca mentoría, documenta tu impacto".

Y algo que me llena de orgullo: el artículo menciona a ingenieras de países del sur y este de Europa liderando patentes en descarbonización. Eso me hace pensar que quizás, en unos años, veamos a una peruana entre esas ganadoras. ¿Por qué no? El talento no entiende de fronteras, pero necesita oportunidades.

En resumen: el premio no es solo un trofeo para europeas. Es una inspiración para todas nosotras, las latinoamericanas, las peruanas, que soñamos con que algún día nuestros gobiernos, universidades y empresas se tomen en serio la innovación femenina con ese nivel de inversión y visión de futuro.

Gracias a quienes hicieron posible este premio. Y ojalá pronto podamos leer artículos similares, pero con sede en Lima, Bogotá o Ciudad de México.
Porque cuando una mujer innova, no avanza sola. Avanza toda una generación.

I was just reading about this and found it super interesting because there are very clear differences, but also things that unite us. Let me tell you how I have seen women in the United States manage their businesses and ventures, and how that compares to what happens in Western Europe, Canada, in Latin America or in Africa.
The women here, the entrepreneurial culture is very much "do it yourself" and scale fast. A woman who starts a business in the U.S. usually focuses heavily on: They have access to capital, angel investors and loans relatively easily if you present a solid plan. There are specific programs for women and minorities. From LinkedIn to in-person events, they do a lot of strategic networking. "It's not what you know, but who you know" is almost a religion.
There are many accelerators and funds that actively seek women founders. That said, it is a weak point. Many end up with burnout because the pressure to grow is enormous. The "American Dream" can be exhausting.
Now, comparing it with the West, here the management is more community-based and with greater state support.
In Nordic countries or France, there are very long maternity leaves, subsidized daycare and more flexible schedules by law. This allows women entrepreneurs not to have to choose between business and family. The focus is not just on growing fast, but on sustainable growth. Long-term profitability is valued more than selling the startup in two years. But be careful: access to venture capital is more conservative. There are fewer private investors and more bank loans or European funds, which are bureaucratic.
In Latin America, oh, it's a different world. Latin women start businesses more out of necessity than opportunity (although that is changing).
In the midst of crises, inflation or political instability, they make the business succeed. They sell on Instagram, barter, diversify into several small businesses. Many use savings, family loans or savings cooperatives. Traditional banks put obstacles in their way. Since there are no big investors, they make do with little. That makes them very agile at solving problems.
The idea that they should take care of the home and children still weighs heavily. So the workday is double or triple. However, there is also a great network, they support each other through neighbors, friends and family.

In Africa, it is fascinating because African women are the engine of the informal economy and are also innovating a lot. From selling products in the market to creating fintech apps for other women. Countries like Nigeria, Kenya or South Africa have very powerful emerging ecosystems. Something very common are the "tandas" or "chamas" (as they call them in Kenya). This is how they finance themselves without banks. It is a collective management, not individualistic like in the US. Limited access to electricity, internet or financial education. But even so, they manage to move millions in their communities. Many African women entrepreneurs measure their success not only in money, but in how many jobs they created in their neighborhood or how many girls were able to go to school thanks to their business.
Main focus: In the US it is growth and fast profitability. In Europe it is sustainability and well-being. In Latin America it is survival and creativity. In Africa it is community and resilience.
Access to resources: From most to least: The US and Europe have more capital and formal networks; Latin America and Africa depend more on informality and community support.
Role of the state: Almost non-existent in the US (except for some SBA loans), present in Europe (subsidies, work-life balance laws), weak or corrupt in many Latin American and African countries (although there are exceptions such as Rwanda or Chile).
Attitude towards failure: In the US it is seen as a learning experience and it even gives you points. Elsewhere, failing can be socially and economically devastating, so it is avoided at all costs.
There is no better model, just different. The US woman entrepreneur has more resources but more pressure. The Latin American and African women have fewer formal tools but an incredible human network and creativity. And the European woman has more calm and support, but less ambition for explosive growth. If we could combine the best of each: the access to capital and networks of the US, the state support and balance of Europe, the creativity and resilience of Latin America, and the community focus of Africa… wow, we would be unstoppable.

Queridas amigas, compañeras de lucha, quiero contarles algo bien sincero sobre esos gremios o asociaciones de mujeres empresarias en Ecuador. Esto es lo que yo he visto y vivido, sin rodeos y desde el corazón.

Estoy hablando, antes, estos grupos eran más para ir a desayunar, tarjetear y sentirnos bonito. Pero hoy, gracias a Dios y al esfuerzo de muchas, ya no es solo postureo. Estos gremios se han puesto serios: nos ayudan a conseguir créditos, a formalizar los negocios y a entrar a mercados más grandes. Ya no es solo "apapacharnos", es trabajar de verdad.

Lo bueno que sí hemos logrado entre todas que más me enorgullece es que ya no andamos adivinando. Estas asociaciones hicieron sus propios estudios (porque el gobierno no los hace) y así supimos cuánto nos cuesta un préstamo a nosotras, en qué sectores estamos rompiéndola (¡hasta en tecnología y logística!) y cómo nos afecta la brecha salarial.
Con esos datos en la mano, ahora podemos sentarnos con el Ministerio o con la Asamblea Nacional y decir: "Señores, aquí está la prueba". Ya no vamos solo con ganas, vamos con números.
Y otra cosa linda: han entendido que nosotras no solo trabajamos, sino que también cuidamos la casa, los hijos, los padres… Por eso han creado cosas como bancos de tiempo o sellos de igualdad. Eso demuestra que sí se puede ser exitosa sin volvernos locas, algo que ni los gremios mixtos han podido resolver bien.

También con honestidad: lo que nos falta, no todo es color de rosa, mis amigas. A veces veo que hay muchos grupitos distintos (unas de la pequeña industria, otras de la banca, unas rurales, otras de ciudades grandes) y no siempre nos ponemos de acuerdo entre nosotras mismas. Si habláramos con una sola voz, el gobierno nos temblaría (en el buen sentido).

Otra cosa: nos hemos concentrado mucho en Quito y Guayaquil. Pero ¿ qué pasa con nuestras compañeras de Manabí, Chimborazo, Orellana o Esmeraldas? Ahí hay mujeres echándole ganas desde la economía popular que también necesitan apoyo, y el gremio todavía no llega bien.
Yo creo que estos gremios de mujeres empresarias son hoy uno de los motores más importantes para cambiar la economía del país. Y ojo, no se trata de competir con los hombres, sino de demostrar que con equidad todos ganamos y los negocios salen mejor.
Debemos unirnos más, dejar de lado las divisiones y enfocarnos en dos cosas grandes: vender fuera del país (exportar nuestros productos con sello de igualdad) y conseguir una banca especial solo para mujeres. Si logramos eso, de verdad que volvemos loco a cualquier gobierno y abrimos camino para todas las que vienen atrás.
Así que ya saben, amigas: no estamos solas. El gremio tiene lo suyo, pero nosotras podemos hacerlo más fuerte. ¿Qué les parece si empezamos a trabajar más unidas?

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«Если бы я читала учебники по бизнесу, я бы, наверное, ничего не сделала. Я бы просчитала бизнес-модель и поняла бы, что это невозможно. Но если ты этого не знаешь, это не может тебя пугать».

Автор: Татьяна Бакальчук, основательница Wildberries.