Queridas amigas, compañeras de lucha, quiero contarles algo bien sincero sobre esos gremios o asociaciones de mujeres empresarias en Ecuador. Esto es lo que yo he visto y vivido, sin rodeos y desde el corazón.
Estoy hablando, antes, estos grupos eran más para ir a desayunar, tarjetear y sentirnos bonito. Pero hoy, gracias a Dios y al esfuerzo de muchas, ya no es solo postureo. Estos gremios se han puesto serios: nos ayudan a conseguir créditos, a formalizar los negocios y a entrar a mercados más grandes. Ya no es solo "apapacharnos", es trabajar de verdad.
Lo bueno que sí hemos logrado entre todas que más me enorgullece es que ya no andamos adivinando. Estas asociaciones hicieron sus propios estudios (porque el gobierno no los hace) y así supimos cuánto nos cuesta un préstamo a nosotras, en qué sectores estamos rompiéndola (¡hasta en tecnología y logística!) y cómo nos afecta la brecha salarial.
Con esos datos en la mano, ahora podemos sentarnos con el Ministerio o con la Asamblea Nacional y decir: "Señores, aquí está la prueba". Ya no vamos solo con ganas, vamos con números.
Y otra cosa linda: han entendido que nosotras no solo trabajamos, sino que también cuidamos la casa, los hijos, los padres… Por eso han creado cosas como bancos de tiempo o sellos de igualdad. Eso demuestra que sí se puede ser exitosa sin volvernos locas, algo que ni los gremios mixtos han podido resolver bien.
También con honestidad: lo que nos falta, no todo es color de rosa, mis amigas. A veces veo que hay muchos grupitos distintos (unas de la pequeña industria, otras de la banca, unas rurales, otras de ciudades grandes) y no siempre nos ponemos de acuerdo entre nosotras mismas. Si habláramos con una sola voz, el gobierno nos temblaría (en el buen sentido).
Otra cosa: nos hemos concentrado mucho en Quito y Guayaquil. Pero ¿ qué pasa con nuestras compañeras de Manabí, Chimborazo, Orellana o Esmeraldas? Ahí hay mujeres echándole ganas desde la economía popular que también necesitan apoyo, y el gremio todavía no llega bien.
Yo creo que estos gremios de mujeres empresarias son hoy uno de los motores más importantes para cambiar la economía del país. Y ojo, no se trata de competir con los hombres, sino de demostrar que con equidad todos ganamos y los negocios salen mejor.
Debemos unirnos más, dejar de lado las divisiones y enfocarnos en dos cosas grandes: vender fuera del país (exportar nuestros productos con sello de igualdad) y conseguir una banca especial solo para mujeres. Si logramos eso, de verdad que volvemos loco a cualquier gobierno y abrimos camino para todas las que vienen atrás.
Así que ya saben, amigas: no estamos solas. El gremio tiene lo suyo, pero nosotras podemos hacerlo más fuerte. ¿Qué les parece si empezamos a trabajar más unidas?